Tu autoconcepto – La tendencia al equilibrio y cómo adquirir hábitos

Ya hablamos acerca de una de las principales causas del efecto rebote: el punto de ajuste. El punto de ajuste se trata de un nivel de grasa que el cuerpo considera como ideal, y que será el que intenta mantener. Si disminuimos las reservas de grasa por debajo de este punto, tendremos mayor facilidad para recuperarla de nuevo, y viceversa. El organismo tiende de manera natural a acercarse a este punto, a través de distintos mecanismos, como aumentar el hambre.

Pero el punto de ajuste no está fijo, podemos manipularlo a través de la alimentación y el ejercicio. Una alimentación con grandes cantidades de comida procesada y una vida sedentaria aumentan el punto de ajuste, haciéndonos más propensos a tener niveles altos de grasa.

En la naturaleza existen infinidad de sistemas que se comportan de esta 0425_oyarbide_mona_g2_jpg_1121220956-3forma, sistemas con puntos de equilibrio que tienden a acercarse a dicho punto. Además, en muchos casos, acercarte hacia el punto de equilibrio hace que termines pasándote de largo. Cuando hablamos sobre procesos del organismo de un ser vivo, este fenómeno de equilibrio o autoregulación se denomina homeostasis.

Esta es precisamente la situación que se da en el efecto rebote, tu cuerpo lucha por recuperar tu nivel de grasa correspondiente y, cuando lo alcanza, sigue aumentando, terminando con más grasa de la que teníamos al comenzar a adelgazar. Tras un tiempo, se suele recuperar el nivel de grasa original del punto de ajuste.

Lo mismo ocurre con el músculo. Cuando realizamos una actividad muscular, se producen daños en las fibras que el cuerpo intentará regenerar. Una vez se haya comido y descansado, los músculos no solo se recuperan, sino que aumentan su capacidad, es lo que se conoce como supercompensación. Si no realizamos actividad de nuevo, el músculo volverá a su estado inicial. Se podría ver el entrenamiento como una manera de aumentar de forma progresiva el punto de equilibrio del músculo.

relación fatiga recuperación

En nuestra mente ocurren procesos similares, como el autoconcepto. Aunque tiene relación con la autoestima, es importante no confundirlos.

Autoconcepto

autoestima

El autoconcepto es el tipo de persona que tu subconsciente considera que eres. La mayoría de acciones que tomamos en nuestra vida están directamente influidas por tu autoconcepto. Incluso tus capacidades, como la inteligencia, la creatividad y las habilidades sociales, dependen totalmente de él.

Nos podemos pasar la vida creyendo que somos poco inteligentes y, en consecuencia, ser poco inteligentes. Nuestros pensamientos y nuestros prejuicios sobre nosotros mismos alteran la manera en la que se manifiestan nuestras capacidades. Independientemente de tu potencial, tu propia percepción de ti mismo establece el límite de lo que puedes hacer y de lo que no. Nuestras ideas internas se manifiestan como una realidad en el exterior.

Como nuestras habilidades están manipuladas por nuestro subconsciente, no podemos medir nuestra capacidad real, por lo tanto, tampoco la podemos conocer. La ventaja de todo esto es que nuestros pensamientos son mucho más moldeables que lo que somos”. Probablemente, la verdadera cuestión no sea “Ser o no ser”.

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“Creer ser o no creer ser”

En nuestra mente nuestro autoconcepto se comporta como un punto de equilibrio. Si en tu subconsciente te ves como una persona sedentaria, es fácil que abandones rápido el entrenamiento. Si crees que forma parte de ti ser una persona con sobrepeso, es fácil que abandones la dieta. Si te ves a ti mismo como una persona pobre o con poco dinero y te toca la lotería, en poco tiempo te gastarás todo. Si te alejas de tu punto de equilibrio, tiendes a volver de nuevo hacia él.

Al igual que es mejor estrategia bajar tu punto de ajuste de grasa corporal mediante una buena alimentación y entrenamiento, cambiar tu autoconcepto es mejor estrategia que intentar cambiar a lo bruto. Tu autoconcepto determina tu comportamiento y tus capacidades, si quieres cambiarlos, entonces cambia tu autoconcepto.

¿Cómo cambiar tu autoconcepto?

Trascender-a

No se trata de repetirte al espejo lo que quieres ser. No puedes intentar convencerte de algo que en el fondo no te crees, tienes que demostrártelo. Si te rodeas de gente deportista, si gracias a tu disciplina consigues entrenar de forma consistente durante un tiempo (aunque de momento sea a menor intensidad), si sueles leer o ver videos sobre diferentes formas de ejercitarse, si sigues este blog… empezarás a verte como una persona que entrena por el ambiente en el te sumerges. Una vez que lo hayas interiorizado, tenderás a volver a entrenar si en algún momento abandonas.

Evidentemente, no se puede evitar tomar acción. Igual que para disminuir tu punto de ajuste debes perder grasa, si quieres cambiar tu autoconcepto, vas a tener que cambiar tu comportamiento. Lo importante de esta idea es que:

  • Te ofrece herramientas para mantener y afianzar los hábitos a largo plazo
  • Te facilita la adquisición de otros nuevos
  • Te ayuda a deshacerte de límites que solo están en tu mente

Si quieres conseguir un hábito, la clave es comportarte como piensas que lo haría alguien que ya lo tiene, incluyendo los detalles que parecen no tener importancia, como la ropa que llevas en distintas situaciones, los videos que ves, lo que lees, cómo andas, cómo hablas, tu postura cuando estas sentado… son mensajes que recibe constantemente el subconsciente, moldeando tu autoconcepto, y con él tu conducta, tu fuerza de voluntad, tu lenguaje no verbal y tus capacidades.y sentir que pasa a formar parte de ti. Sin olvidar la importancia de generar un entorno que te induzca a hacer lo que te has propuesto.

Según progreses en tus objetivos, tus nuevas habilidades pasarán a formar parte de tu autoconcepto.

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