Cazadores y recolectores – Alimentación en la prehistoria

¿Cómo ha variado nuestra alimentación y la de nuestros antepasados a lo largo de la historia? ¿Cuáles eran los hábitos alimentarios del género homo en la prehistoria?

Con este artículo comenzamos una serie en la que trataremos los temas de la alimentación y la actividad física en diferentes periodos y culturas de la historia, para entender mejor nuestra relación a lo largo del tiempo con estos agentes de la salud y extraer aquellos aspectos positivos que puedan aplicarse en el presente.

La prehistoria es, como ya hemos comentado en otros artículos, un periodo especialmente interesante para el campo de la salud, pues es el marco en el que se desarrolló el 99% de nuestra historia, lo que significa que estamos, en gran medida, adaptados biológicamente a las condiciones de vida de esta época, y esto puede orientarnos para entender mejor nuestra salud, tanto en temas de alimentación, actividad física, relaciones sociales, etc.

extincion megafauna

Evolución y cambios en la dieta

La alimentación del homo sapiens (nuestra especie) y sus antepasados no ha sido la misma durante toda la prehistoria. 

De los 6 millones de años que dura “nuestra evolución” (el primer antepasado reconocido del ser humano vivió hace 6 millones de años), los dos primeros millones fueron tiempos en los que nos alimentamos principalmente de fruta, hojas y semillas. Esta dieta frugívora se deduce principalmente del esmalte de los molares (parecido al de los chimpancés).

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cuadro filogenético evolución homo sapiens
Un arbol filogenético para conocer los antepasados del hombre 🐒

Hace 4 millones de años aparece un nuevo género, los australopitecos. Los hallazgos arqueológicos indican que esta especie pudo consumir carne de forma ocasional, pero su ingesta no sería determinante en su dieta. En cambio, a los insectos no les harían asco, como sugieren estudios recientes que otorgan a los australopitecos un acentuado comportamiento insectívoro.

El género Homo, al que pertenecemos directamente, apareció hace 2’5 millones de años aproximadamente. Fabricaba herramientas que utilizaba para conseguir proteínas animales mediante el carroñeo. Con los instrumentos líticos podían acceder al tuétano de los huesos que abandonaban los grandes carnívoros. Gracias a la introducción de la carne en la dieta de forma sistemática, la fabricación de herramientas y los procesos de aprendizaje y cohesión social, el cerebro de nuestros antepasados fue haciéndose más grande. A su vez, el sistema digestivo fue reduciendo su tamaño porque la carne es más fácil de digerir (y esto permitió emplear este ahorro de energía en el desarrollo del cerebro, el órgano más costoso del organismo, como defiende la hipótesis del tejido costoso).

La introducción de la carne en la alimentación no supuso el abandono de la dieta que habíamos llevado hasta entonces, es decir, frutos, semillas, tubérculos e insectos.

El siguiente hito alimentario lo representa el uso del fuego, “descubierto” hace 400.000 años pero generalizado hace 200.000. Aparte de su papel social y cohesionador de los grupos humanos en torno a su calor, el fuego cumplió una importante función alimentaria. Los alimentos cocinados mejoran su digestibilidad y aprovechamiento calórico, tanto en vegetales como carne, lo que permite y favorece una mayor versatilidad de nuestro sistema digestivo y un importante ahorro de energía (al no necesitar de una larga masticación, o un sistema digestivo especializado).

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Rinoceronte de la cueva de Chauvet (Francia, 25.000 años a.C. aprox.)
Rinoceronte de la cueva de Chauvet (Francia, 25.000 años a.C. aprox.)

Desde que se incorporó la carne a la dieta, el homo fue poco a poco mejorando sus habilidades como cazador y reduciendo la importancia del carroñeo, algo que nunca se dejaría por completo. Es en este momento, hace 200.000 años, con el homo neanderthalensis, cuando la caza adquiere una importancia de primer orden, siendo el neandertal considerado por algunas investigaciones como un supercanívoro en algunas latitudes. Cazaban cérvidos, cápridos, équidos, bóvidos, rinocerontes y elephas entre otras especies.

¿Y el pescado? La evidencia más antigua de consumo de pescado en la prehistoria data de 780.000 años (Israel). Los restos de pescado se conservan muy mal, por lo que es difícil hacer inferencias sobre la importancia que tuvo el pescado en la dieta de nuestros antepasados, aunque por paralelismos con otras especies podemos intuir que los a

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Arpones de hueso del Magdaleniense (16.000-8.000 años a.C.)
Arpones de hueso del Magdaleniense (16.000-8.000 años a.C.)

ntepasados del hombre también consumían pescado. Lo que si sabemos es que los primeros útiles fabricados para la pesca fueron obra del Homo Sapiens (nuestra especie), que apareció hace 150.000 años aproximadamente, y se considera que fue en este momento cuando se generalizó el aprovechamiento de los recursos marinos y fluviales.

Y finalmente llegamos al neolítico, cuando se introduce la ganadería y agricultura hace 8.000 años aproximadamente, que en la línea del tiempo de abajo equivaldría a una minúscula franja al final.

tabla alimentación homo sapiens

Hábitos alimentarios

¿Qué peso tenía en la alimentación el consumo de vegetales? ¿Realizábamos cinco comidas diarias? ¿Bebíamos dos litros de agua todos los días?

caveman.jpg.824x0_q71_crop-scaleLa respuesta a las últimas preguntas es bastante evidente si nos situamos en el marco de la prehistoria. Dudo mucho que el ritmo de vida estuviera condicionado por el número de comidas, más bien al revés. En general, las sociedades y pueblos de la antigüedad, como egipcios, griegos y romanos, que ya tenían medios de almacenamiento, conservación y eran sedentarios, realizaban una media de 2-3 comidas al día, y en la prehistoria es muy probable que por temas de escasez, movilidad e imposibilidad de conservación, la frecuencia de comidas fuera todavía más reducida. Esto ya nos da idea de que “saltarse el desayuno” quizá no sea una práctica tan descabellada (para saber más sobre el ayuno intermitente y los estudios al respecto, click en los enlaces). Y respecto al tema del agua, ¿tenían nuestros antepasados cantimploras y botellas para beber a cada momento? ¿Cómo hemos sobrevivido entonces? 😉 Trataremos el tema en profundidad en otra entrada.

El porcentaje de carbohidratos (vegetales, frutos, hojas, raíces…) en la dieta de los grupos cazadores-recolectores de la prehistoria puede inferirse mediante el análisis de los hábitos alimentarios de poblaciones cazadores-recolectoras modernas. En este estudio se planteó la hipótesis de que las dietas de los cazadores-recolectores contemporáneos varían el porcentaje de carbohidratos en función del ecosistema en el que viven, y después del estudio de 229 dietas de este tipo de sociedades en todo el mundo se observó cierta relación entre la latitud y el consumo de carbohidratos.

  • Latitudes 0-40º: Entre 30 y 35% de las calorías totales procedentes de carbohidratos.
  • Latitudes 40-60º: Entre 10 y 20% de las calorías totales procedentes de carbohidratos.
  • Latitudes >60º: Menos del 10% de las calorías totales procedentes de carbohidratos.

carbohidratos prehistoria

Teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestra historia la hemos vivido en latitudes de 0 a 40 Norte-Sur, un consumo del 30-35% de carbohidratos sería una buena recomendación general si atendemos a nuestra herencia evolutiva. En cualquier caso, el consumo de carbohidratos en sociedades cazadoras-recolectoras es mucho menor que el recomendado actualmente, bastante curioso, cuando ahora reina el sedentarismo y necesitamos de menor aporte energético 🤔

Otro aspecto interesante es el de la cetosis. Durante los periodos más fríos (periodos glaciales), la vegetación escasearía, especialmente en invierno y en las latitudes elevadas, lo que provocaría una dependencia de la caza casi total para la supervivencia. El cuerpo humano tuvo que desarrollar adaptaciones para sobrevivir a base de proteína y grasas fundamentalmente, lo que se conoce como cetosis o dieta cetogénica, tratada en el artículo que dejo en el enlace.

Recomiendo la lectura de los artículos que tenemos sobre dieta paleolítica que complementan a este.

Aplicación

Teniendo en cuenta que este tipo de alimentación es la que ha llevado el género homo el 99% de la historia, es un buen punto de partida para conocer cuales son los alimentos a los que estamos más adaptados y establecer hábitos alimentarios saludables. La aplicación directa de este tipo de alimentación se resume en:

En el siguiente artículo se tratará el tema del deporte y la actividad física en la prehistoria.

Bibliografía y referencias

  • Salas Salvadó, J., García Lorda, P., Alonso Franch, M. and Sànchez i Ripollès, J. (2005). La Alimentación y la nutrición a través de la historia. Barcelona: Glosa.
  • Zohar, I. and Biton, R. (2011). Land, lake, and fish: Investigation of fish remains from Gesher Benot Ya‘aqov (paleo-Lake Hula). [/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none”][online] Sciencedirect.com. Available at: //www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0047248410002368 [Accessed 26 Jun. 2016].
  • Wrangham, R. 2009. Catching Fire: How Cooking Made Us Human. New York. Basic Books.
  • Luca, F., Perry, G.H., Di Rienzo, A. 2010. Evolutionary adaptations to dietary changes. Annu Rev Nutr. 30:291-314.
  • Ströhle, A. and Hahn, A. (2011). Diets of modern hunter-gatherers vary substantially in their carbohydrate content depending on ecoenvironments: results from an ethnographic analysis. Nutrition Research, 31(6), pp.429-435.

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2 comentarios en “Cazadores y recolectores – Alimentación en la prehistoria

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