Moverse o Morir – Deporte y Actividad física en la prehistoria

¿Cuántas calorías gastaban diariamente los ancestros del ser humano? ¿Qué actividades físicas y deportes realizaban? ¿Cómo podemos aplicar esto a nuestra salud? En este artículo responderemos a éstas y a otras preguntas relacionadas con la actividad física y el deporte en el periodo más importante para entender como funciona nuestra salud: la prehistoria.

La relación ancestral del ser humano con la actividad física

Tigres, ratones, osos, conejos, el ser humano (hasta no hace mucho)… los mamíferos tienen que moverse y trabajar para comer. En otras palabras, de forma natural la obtención de alimento depende directamente del gasto calórico.

depredador cazandoEl desarrollo de la tecnología y la actual complejidad social han roto esta relación ancestral; ya no es necesario realizar ejercicio físico para comer. Eliminando la última parte de la ecuación, el resultado es un excedente de energía que se almacena como grasa y altera nuestro equilibrio fisiológico (mayor índice de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, osteoartritis…). Además, algunas opciones de ocio modernas no ayudan precisamente a elevar el gasto calórico (televisión, bares, videojuegos…).

Está claro que no estamos adaptados para vivir como setas; nuestro organismo espera que le demos movimiento, porque para ello ha sido preparado a través de millones de años de selección natural, como veremos a continuación.

La actividad física durante la prehistoria

Como ya vimos en el anterior artículo, los antepasados más antiguos conocidos del ser humano aparecieron hace 6 millones de años. Hasta hace 2,5 millones de años, los ancestros del homo sapiens habitaron principalmente bosques y selvas con alta disponibilidad de alimentos, por lo que su rango diario (la distancia recorrida cada día de media) era reducido, no mucho mayor de 5 km.

Con el cambio en el clima y la reducción de los bosques hace 2,5 millones de años, los primeros individuos del género homo tuvieron que extender el rango diario, de 7 a 15 km de media en las distintas especies de australopitecos y homo. Con los datos proporcionados por el estudio de los modos de vida de cazadores-recolectores modernos, podemos estimar que el homo erectus y el homo sapiens primitivo podrían haber transportado armas, herramientas y haber cazado en un rango aproximado de 15 km.

¿Cuál era su “rutina de ejercicios”?

recoleccionSegún Sahlins (Sahlins MD, 1968) la actividad física semanal de nuestros antepasados en la prehistoria era la caza en el caso de los varones, de uno a cuatro días no consecutivos cada semana, y la recolección, en el caso de las mujeres, cada dos o tres días. Otras actividades físicas realizadas frecuentemente eran la fabricación de herramientas, cuidado de los hijos, matar presas y preparación de otras comidas, preparación de la vestimenta, cargar leña para encender fuego, cargar agua y desplazarse a nuevos campamentos, bailes (que se pueden extender por horas) varias noches por semana, entre otras actividades.

La idea que resume la actividad física en el paleolítico es que alternaban días de trabajo físico intenso con días de reposo y actividad moderada, y sus actividades se podrían clasificar en:

  • Actividades de alta intensidad y corta duración: cazar, huir de depredadores, luchar contra individuos rivales, escalar, etc.
  • Actividades de baja intensidad y larga duración: largas caminatas, recolección, fabricación de utensilios, bailes, etc.

¿Estamos más adaptados para un tipo de ejercicio en concreto? Si bien es cierto que uno de los pasos más importantes que marcaron la separación con la línea de los chimpancés fue la reducción de fuerza del tronco superior (nuestros “primos” son el doble de fuertes) y la apuesta por el bipedismo, que nos volvió más eficientes para recorrer grandes distancias (los chimpancés recorren menos 5 km diarios), la fuerza y la potencia tuvieron que ser igualmente determinantes para asegurar nuestra supervivencia. Como señala Daniel E. Lieberman, y a modo de idea sintetizadora:

Desde una perspectiva evolutiva, no estamos adaptados para un tipo concreto de actividad física. Diferentes tipos, intensidades y cantidades de ejercicio producen adaptaciones y efectos distintos y complejos en la salud.

El deporte en la prehistoria

El deporte entendido como lo define la RAE, “actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas”, surgiría en medio del proceso de desarrollo y fortalecimiento de los lazos familiares y sociales, a medida que nuestro cerebro se hacía más grande y complejo, y también cuando la organización social permitiera una mayor eficacia de las tareas de subsistencia y así poder disponer de un mínimo de tiempo para el ocio.

Los hallazgos de la investigación arqueológica reportan escasa información, por lo que la mejor forma que tenemos por el momento para conocer el deporte en los pueblos prehistóricos es la observación del juego-deportivo de las sociedades ágrafas actuales o del siglo pasado. Para no extendernos mucho, vamos a poner como ejemplo a los aborígenes australianos y los esquimales, detallados en el libro de Juan Rodríguez Lopez Historia del deporte.

Aborígenes australianos

aborigenes australianos

Descendientes de los primeros pobladores del continente hace 25.000 años, los aborígenes australianos son un pueblo de cazadores-recolectores que viven en bandas pequeñas sin poseer apenas cultura material, y soportando altas diferencias de temperatura prácticamente desnudos.

El deporte ocupa un papel importante en sus modos de vida, y varía según los grupos de aborígenes. Contamos con relatos de lanzamiento de jabalinas de caña, que consiste en lo siguiente: se lanza un disco de corteza de árbol rodando por el suelo y se intenta acertar en él con los venablos.

Otra especie de deporte es el “mungan mungan“, que consiste en que los jóvenes tienen que arrebatar una vara pintada de blanco, que representa a una muchacha, al grupo de los adultos.

También realizaban batallas a modo de juego contra otros grupos visitantes, utilizando bumeranes, venablos… Las mujeres animan a los de su grupo e intervienen peleando contra otras mujeres. Se realizan varias rondas con descansos entre las mismas. Esta actividad tiene dos propósitos: mantener al grupo en buena forma física y preparado para posibles enfrentamientos y solventar los conflictos antes de que se llegue a un enfrentamiento mayor.

Esquimales

esquimalesViven en bandas grandes de 100 a 150 individuos, se dedican principalmente a la caza focas y su dieta es pobre en vegetales (algunas raíces y el contenido vegetal de animales cazados). Las extremas condiciones de vida han forjado la dureza de su carácter, reflejada en sus juegos deportivos, como el “ungatanguarneg”, una lucha entre dos tratando de torcer el cuello al adversario. Otro juego consiste en lanzar arpones sobre un aro elevado y camuflado por tiras de cuero.

Existe un ritual de recibimiento de extranjeros que consiste en que un miembro de la tribu le da un puñetazo en la cara al visitante, luego el esquimal agacha la cabeza ofreciéndosela para ser golpeado y así se golpean sucesivamente hasta que uno de los dos cae al suelo. El resto de la tribu canta y anima.

También se han observado competiciones de tirar la cuerda por equipos, realizado en honor de Sedna, el espíritu femenino del mar. Uno de los equipos representa el buen tiempo y la buena suerte, y el otro lo contrario. El resultado tiene un carácter premonitorio.

Aplicación y conclusión

Si queremos enfocar nuestra actividad física desde una perspectiva evolutiva, deberemos fijarnos en varios aspectos, siendo uno de los más importantes la actividad física de nuestros antepasados expresada en calorías.

Las mejores estimaciones actuales apuntan a que tenían un gasto diario por actividad física de ¡1000 cal! y que su ingesta calórica típica era de ¡3000 cal! Hoy en día, las personas sedentarias consumen de media 2100 calorías con un gasto por actividad física de 300 cal (una eficiencia de subsistencia de 3:1 frente a 7:1).

Una de las mejores formas de aumentar el gasto calórico para la mayoría de la población sería caminar: 10.000 pasos (la recomendación general) equivaldría a 7 kilómetros, y se podrían quemar hasta 350 calorías (incluso más dependiendo de la pendiente). Esto habría que añadirlo a cualquier otra actividad física para intentar acercamos a esas 1000 calorías diarias, pero hay que tomarlo con calma y progresivamente. Recordad que la ingesta y gasto calórico serían algo menores en el caso de las mujeres.

La tabla siguiente es sumamente interesante para conocer la actividad física, el peso, las distancias recorridas y otros datos de nuestros antepasados.

 

actividad física evolucion homo sapiensPara pasar los kj a kcal. se pueden usar conversores como éste.

Hay que tener en cuenta que las actividades físicas de nuestros antepasados carecían de la eficacia del ejercicio físico practicado según los principios de la fisiología del ejercicio moderna, y que por lo tanto, quizá sea posible conseguir los mismos beneficios que conseguían nuestros antepasados a través del ejercicio con un menor consumo de tiempo. Si alguien conoce algún estudio o artículo científico reciente que trate este tema concreto, le agradeciera que lo pusiera en comentarios o se pusiera en contacto conmigo.

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Tarzán sería un buen punto de referencia 😃
Tarzán sería un buen punto de referencia 😃

¿Que actividades físicas son las más recomendables desde un punto de vista evolutivo? En mi opinión, la no especialización sería lo más acertado; estar preparado para cualquier cosa, ya sea sprintar, escalar, recorrer largas distancias, levantar grandes pesos… En este sentido, la metodología de crossfit refleja bastante bien esta idea. Aunque como ya vimos lineas arriba, el ser humano está preparado para adaptarse a cualquier actividad física, así que no importa tanto que deporte practiques, sino practicar deporte.

Si quieres conocer como fue la alimentación en la prehistoria, visita el artículo del enlace.

Referencias y bibliografía

  • Lieberman, D. (2015). Is Exercise Really Medicine? An Evolutionary Perspective. Current Sports Medicine Reports, 14(4), pp.313-319.
  • Cordain, L., Gotshall, R., Eaton, S. and Eaton, S. (1998). Physical Activity, Energy Expenditure and Fitness: An Evolutionary Perspective. International Journal of Sports Medicine, 19(05), pp.328-335.
  • Saris, W., Blair, S., van Baak, M., Eaton, S., Davies, P., Di Pietro, L., Fogelholm, M., Rissanen, A., Schoeller, D., Swinburn, B., Tremblay, A., Westerterp, K. and Wyatt, H. (2003). How much physical activity is enough to prevent unhealthy weight gain? Outcome of the IASO 1st Stock Conference and consensus statement. Obesity Reviews, 4(2), pp.101-114.
  • Cordain, L., Gotshall, R., Eaton, B. and Eaton III, B. (2011). Actividad Física, Gasto de Energía y Aptitud Física: Una Perspectiva Evolutiva. PubliCE Premium. [/fusion_builder_column][fusion_builder_column type=”1_1″ background_position=”left top” background_color=”” border_size=”” border_color=”” border_style=”solid” spacing=”yes” background_image=”” background_repeat=”no-repeat” padding=”” margin_top=”0px” margin_bottom=”0px” class=”” id=”” animation_type=”” animation_speed=”0.3″ animation_direction=”left” hide_on_mobile=”no” center_content=”no” min_height=”none”][online] Available at: //g-se.com/es/salud-y-fitness/articulos/actividad-fisica-gasto-de-energia-y-aptitud-fisica-una-perspectiva-evolutiva–1416 [Accessed 7 Jul. 2016]. 
  • Rodríguez López, J. (2000). Historia del deporte. [Barcelona]: INDE Publicaciones.

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4 comentarios en “Moverse o Morir – Deporte y Actividad física en la prehistoria

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